
Mientras la Federación organiza un Fan Fest para acercar a patrocinadores, aficionados y seleccionados, hay una pregunta inevitable: ¿de verdad creen que todo está para celebrar?
Después de los constantes fracasos deportivos, del creciente malestar de una parte de la afición y de los señalamientos por bloquear comentarios en redes sociales y cerrar espacios a periodistas críticos, resulta contradictorio hablar de acercamiento con la gente mientras se cuestiona la apertura hacia quienes piensan diferente.
Un Fan Fest puede tener música, patrocinadores, jugadores y fotografías. Lo que no puede hacer es borrar los resultados ni las críticas a la gestión.
La afición merece mucho más que eventos: merece resultados, transparencia y una Federación abierta a escuchar también las voces incómodas.




















